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sábado, 22 de abril de 2017

Otra conversación


Ayer tuvimos esta charla (abreviada) mi nieto de siete años y yo: 


- Hola, yaya.
- Hola, cariño, ¿estás bien?
- Sí, todo va bien. Faltan once semanas y algunos días para que vengas a vernos.
- ¿Los cuentas, chatito mío? ¿tienes ganas de que nos veamos?
- Sí. Y yo creo que estarás bien cuando vengas.
- Eso, seguro.
- Para desayunar podrás tomar un zumito de naranja o de manzana, galletas de chocolate y de otras clases... lo que quieras.
- ¡Que bien! ¡se me hace la boca agua!
- Y te lo pasarás bien. Te puedo enseñar a jugar los videojuegos que tengo, puedes leer libros, y seguro que te encantan mis libros de Tintín en francés. 
- No me va a dar tiempo de hacer tantas cosas....
- Yaya, ¿tu tienes algún collar que en la parte que se cierra haya un sol? 
- ¿Que el cierre sea un sol? pues no, estoy casi segura de que no. ¿Por qué me lo preguntas?
- Es que D. mi mejor amigo, se ha encontrado uno por la calle, y lo ha cogido y ahora se lo quiere regalar a su enamorada.
- Pero ¿tu crees que es una cosa de niños o es un collar bueno?
- No se, es que como hay un sol en el cierre no estábamos seguros de si es un collar... Es que D. me vuelve loco, porque tiene tres enamoradas y no quiere jugar al fútbol.
- Pero, ¿que hace con tanta enamorada, por Dios? Y tú ¿también tienes alguna?
- No, a mi me gusta jugar al fútbol y ya soy muy bueno.
- ¿Aún juegas de portero?
- Ya no, me he lanzado a meter goles y juego de delantero.
- Bueno, guapito, ya me dirás como termina el asunto del collar ¿de acuerdo?
. Y ¿sabes? ahora a D. le han cambiado la cama, y ya no tiene la que era como la mía, es una muy grande, y puede dormir allí una persona mayor.
- Tú también te la tendrás que cambiar pronto, estás muy alto.
- Sí, cuando cumpla 8 años me la cambiarán...
- Bueno, cariño, que se me están quedando las judías verdes como un puré. Hablamos otro rato. Te quiero infinito.
- Y yo también.


sábado, 1 de abril de 2017

Vengo de la Luna





Vengo de la Luna.
He hecho un viaje de siglos.
Me ha traído hasta aquí
la voluntad firme
de querer vivir
donde están los míos.
He sembrado todo el camino
de recuerdos que no comen los pájaros,
porque quiero dejarme abierta
la posibilidad del regreso.
Al llegar he encontrado flores,
pero sé que después habrá frutos
y luego hojarasca,
porque en la Tierra 
todo es efímero.
Pero  yo quiero vivir
el vértigo de lo caduco
y me he disfrazado de terranáuta
y he aprendido el lenguaje
de lo sin sentido.
Conozco los sentimientos quebradizos,
y la imposibilidad de estos seres
de medir con sus reglas
amores infinitos.
Pero aquí es,
donde están los míos.